Un año
ha bastado para que los brotes verdes que se comenzaban a apreciar en
torno a Los Califas allá por la feria de mayo de 2013 se hayan
marchitado de raíz. El cajón vacío cortó en seco el tratamiento
de choque aplicado para recuperar las constantes vitales de la plaza
y desde entonces los cuidados paliativos degeneraron en una sucesión
de despropósitos que ha hecho que la feria de 2014 naciera ya con
síntomas de metástasis general.
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miércoles, 4 de junio de 2014
lunes, 21 de octubre de 2013
Las Orejas: ¿Billete al Olimpo o Vestigio Secular?
Me
pongo a repasar y se me vienen a la cabeza el impacto de Juli
el domingo de resurrección en Sevilla, las faena y cornada de Fandiño
en Madrid y su paso por Bilbao, la tarde apoteósica de Manzanares en
Nimes, las salidas a hombros de Talavante en Madrid y Mérida,
las actuaciones de Perera en Madrid, Bilbao , Logroño y
Sevilla, Finito en Córdoba, Málaga y Zaragoza, la faena otoñal de El Cid en Las Ventas, varias tardes
de Ferrera en Madrid.... pero, sin duda, para mi, ésta
será la temporada de Morante de la Puebla. Y creo que no me
equivoco si pienso que muchos coincidirán conmigo. Ha sido su
temporada más redonda. De principio a fin de temporada ha ido
dejando actuaciones antológicas tanto con el capote como con la
muleta. Valencia, Sevilla, Istres, Pontevedra,
Ronda, Logroño y sobre todo Córdoba han sido escenarios donde ha
ejecutado efímeras obras de arte que, sin embargo, permanecerán por
siempre en las memorias de los aficionados.
domingo, 2 de junio de 2013
Morante en Córdoba. Un Rabo (¿De primera?)
Ayer disfruté en el Coso
de los Califas como hacía tiempo que no lo hacía. Finito de
Córdoba, Manzanares y, en especial, Morante de la Puebla derramaron
por el albero califal toreo del caro. Fue una tarde que seguro pasará
a los anales de la Plaza de Toros de Córdoba como una de sus fechas
más destacadas.
Las musas acompañaron
a Morante durante toda la tarde y nos deleitó, tanto con el percal
como con la franela, con esa tauromaquia personal y única que le
brota de lo más profundo. Sus verónicas al ralentí, el
barroquismo de sus chicuelinas, sus derechazos llenos de cadencia,
sus naturales más naturales que nunca, la personalidad de sus pases
de pecho y sus adornos únicos e irrepetibles quedaron impresos en
nuestras memoria para siempre.
Ahora bien, ¿fue
merecedora del rabo la faena a Guasón?
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