A raíz
del manido veto a la empresa Pagés por parte del denominado G5 de
las figuras de la torería andante (asunto en el que ambas partes
tienen parte de razón en el fondo pero en el que todos han errado en
las formas) y la posterior sucesión de comunicados, las redes
sociales se han convertido en un auténtico rosario de
descalificaciones y acusaciones a los integrantes del citado grupo.
Se les culpa poco menos que de ser los responsables de las siete
plagas bíblicas sobre Egipto. Da la impresión de que para poder
ostentar la condición de buen aficionado es condición “sine qua
non” despotricar de las figuras a diestro y siniestro.
