Con sus
luces y sombras, tanto taurinas como extrataurinas, ya ha quedado
registrado en la historia del Coso de los Califas el festejo
extraordinario que se celebró con motivo de su cincuentenario y que
supuso, a la postre, el inicio de una nueva etapa del mismo bajo el
auspicio de la todopoderosa FIT.
De la
celebración de dicho festejo se pueden extraer dos conclusiones
positivas que destacan del resto sobremanera. A saber: Por una parte,
ha sido gratificante ver que, tal y como afirmó Pío Baroja sobre la
ciudad, la Córdoba Taurina no está muerta, sino dormida. Por
otra, ha quedado constatado que puede haber vida más allá de la
feria.

